Cristo, ten piedad

Con los espíritus de los justos hechos perfectos,
da descanso al alma de tu siervo, oh Salvador;
y preservarlo en esa vida de
la bienaventuranza que está contigo,
¡Oh tú que amas a la humanidad!
En el lugar de tu descanso,
Oh Señor, donde reposan todos tus santos,
Dale también descanso al alma de tu siervo, porque
Solo tú amas a la humanidad. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo:
Tú eres nuestro Dios, que descendiste a los infiernos,
y soltó las ataduras de los que estaban allí,
Tú mismo dale descanso también al alma de
Tu siervo ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Amén.

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